Llegamos a Kipos por esas casualidades de la vida, donde una amiga que es amiga de la amiga, me dijo que Kipos había abierto, y que era una maravilla, que si ella viviese en el oeste de la ciudad, ese sería el lugar sin dudarlo.
Que difícil, porque como papas primerizos nos costaba mucho tomar esa decisión. Habíamos visitado varios lugares, y si bien no les veía nada malo, algo no hacia click. El famoso click.
Entramos a Kipos e inmediatamente me enamoré de las áreas verdes, de la casa, esa sensación de hogar que tuve en segundos. Sentarnos con Daniela fue un momento de abrir los ojos, de escuchar a alguien que como educadora entendía mis inquietudes. Yo no buscaba un lugar para que mis hijos pasaran el rato, buscaba un lugar integral, no de esos que los ponen a los chicos a exponer cada semana, o que tiene tantas actividades y disfraces que uno se convierte en la sucursal de los que antes traía la Gallito! Un lugar que les diera estructura pero con diversión, que los preparara para los retos que cada etapa tiene sin que les adelantara su aprendizaje porque SON BEBES!
Poner en manos de otro al mayor tesoro que tienes no es fácil, y Kipos me ayuda todos los días a que al hacerlo, yo no dejo a mis hijos al cuidado de alguien más, por el contrario, llevo a mis hijos a un segundo hogar, entretenido, lleno de amigos, que los ve crecer con el mismo amor que en mi casa, que los enseñen pero que se divierten, que le da mucho cariño, de una manera sincera.
Kipos es eso y más! Ha sido guía, ha sido compañía, ha sido apoyo, ha sido fuerza cuando no la he tenido, y comprensión para los papas primerizos, y de segundo y tercer hijo! Son tres hijos ya, cada uno con sus personalidades, con sus virtudes y defectos, que han sido amados y respetados en cada proceso, y que sin duda, aun tienen camino que recorrer, dentro de Kipos para verlos crecer aun mas, y fuera de el en un futuro con cimientos educativos inigualables.
Mi amiga tenia razón, a ojos cerrados, Kipos simplemente no tiene comparación.
Familia Gutiérrez Gómez.